Transporte de baterías: etiquetas, riesgos y formación ADR 1.3

    Transporte de baterías: etiquetas, riesgos y formación ADR 1.3

    25 de Agosto de 2026

    Las baterías forman parte de nuestra vida cotidiana: teléfonos móviles, ordenadores, herramientas eléctricas, vehículos, bicicletas, equipos industriales o sistemas de almacenamiento de energía. Sin embargo, cuando entran en la cadena logística, no todas se clasifican igual, no llevan las mismas etiquetas y no pueden manipularse como un paquete convencional.


    ¿Todas las baterías pertenecen a la clase 9?

    No. Uno de los errores más habituales es asociar automáticamente cualquier batería con la etiqueta de la clase 9.


    Baterías de ion litio

    Son las habituales en teléfonos, herramientas, ordenadores, patinetes, bicicletas eléctricas y numerosos equipos profesionales.

    Pueden clasificarse como:

    • UN 3480: baterías de ion litio transportadas solas.
    • UN 3481: baterías de ion litio instaladas en un equipo o embaladas con un equipo.


    Cuando están plenamente sometidas al ADR pertenecen a la clase 9 y llevan la etiqueta específica 9A.


    Baterías de metal litio

    Se utilizan, por ejemplo, en determinados dispositivos electrónicos, equipos médicos, sensores o sistemas de larga duración.

    Sus principales números ONU son:

    • UN 3090: baterías de metal litio transportadas solas.
    • UN 3091: baterías de metal litio instaladas en un equipo o embaladas con un equipo.


    También pertenecen a la clase 9 y, cuando corresponde, utilizan la etiqueta 9A.


    Baterías de ion sodio

    El ADR 2025 incorpora epígrafes específicos para esta tecnología:

    • UN 3551: baterías de ion sodio.
    • UN 3552: baterías de ion sodio instaladas en un equipo o embaladas con un equipo.


    Estas baterías también se clasifican en la clase 9.


    Baterías de plomo, ácido o electrolito líquido

    Aquí cambia el riesgo principal. Podemos encontrar, entre otras:

    • UN 2794: acumuladores eléctricos de electrolito líquido ácido.
    • UN 2795: acumuladores eléctricos de electrolito líquido alcalino.
    • UN 2800: acumuladores eléctricos no derramables de electrolito líquido.


    Estas baterías se encuadran en la clase 8, debido principalmente al riesgo corrosivo del electrolito, y pueden llevar la etiqueta de corrosivo. En determinados casos, las baterías no derramables pueden acogerse a condiciones especiales, pero únicamente cuando se cumplen todos los requisitos establecidos por el ADR.


    Etiqueta 9A y marca de batería: no son lo mismo

    En los bultos con baterías podemos encontrar dos identificaciones que se confunden con frecuencia.


    Etiqueta de peligro 9A

    Es una etiqueta en forma de rombo, con franjas negras en la parte superior y el símbolo de una batería dañada o emitiendo llama.

    Se utiliza para identificar baterías de litio y de ion sodio plenamente sometidas al ADR.


    Marca de batería

    Es una marca rectangular con borde rayado en rojo, el dibujo de varias baterías y el número o números ONU correspondientes.

    Puede utilizarse en determinados envíos acogidos a la disposición especial 188, siempre que las pilas y baterías respeten los límites de capacidad, las condiciones de embalaje, la protección frente a cortocircuitos, la resistencia de los bultos y el resto de requisitos establecidos.

    Esta marca:

    • No es una etiqueta de peligro.
    • No sustituye automáticamente a la etiqueta 9A.
    • No significa que la batería sea inocua.
    • Indica que se está utilizando un régimen de transporte facilitado.


    La disposición especial 188 permite que determinadas pilas y baterías no queden sometidas a las demás disposiciones del ADR, pero solo cuando se cumplen todas sus condiciones. Entre ellas se incluyen los límites de 20 Wh por pila y 100 Wh por batería de ion litio o ion sodio, además de medidas específicas de embalaje, protección y marcado.

    Un pequeño detalle documental puede cambiar por completo el régimen aplicable. En mercancías peligrosas, el “más o menos correcto” suele ser primo hermano del “tenemos una incidencia”.


    Principales riesgos durante el transporte

    Una batería puede sufrir daños por golpes, aplastamiento, vibraciones, exposición al calor, embalaje inadecuado, movimiento de la carga o contacto accidental entre sus terminales.

    Los principales riesgos son:

    • Cortocircuito.
    • Sobrecalentamiento.
    • Incendio.
    • Emisión de gases y vapores.
    • Fuga de electrolito corrosivo.
    • Propagación térmica entre varias baterías.
    • Reactivación del incendio después de una aparente extinción.


    Una batería hinchada, golpeada, perforada, con fuga, excesivamente caliente o que haya sufrido un accidente no debe introducirse sin más en un paquete ordinario.

    Las baterías dañadas o defectuosas requieren una evaluación específica, embalajes adecuados y condiciones de transporte diferentes. No deben gestionarse como una devolución comercial convencional.


    Prevención: antes de cerrar la caja

    Una operativa segura debe incluir, como mínimo:

    • Comprobación del tipo y capacidad de la batería.
    • Identificación del número ONU aplicable.
    • Protección de bornes y terminales.
    • Prevención de cortocircuitos.
    • Inmovilización del contenido.
    • Utilización de embalajes resistentes y compatibles.
    • Protección contra la activación accidental del equipo.
    • Verificación del marcado y etiquetado.
    • Inspección visual antes de aceptar o expedir el bulto.
    • Procedimiento específico para devoluciones, baterías usadas o dañadas.
    • Formación del personal que prepara, acepta, manipula, carga o expide los paquetes.


    El embalaje no es simple cartón corporativo: es una medida preventiva.


    Formación ADR 1.3: no es solo para conductores

    Uno de los puntos más importantes —y más olvidados— es la formación de las personas que intervienen en estas operaciones.

    El capítulo 1.3 del ADR establece que las personas empleadas por los participantes en el transporte de mercancías peligrosas deben recibir una formación adaptada a sus funciones y responsabilidades antes de asumirlas. Mientras no hayan sido formadas, únicamente pueden realizar esas funciones bajo la supervisión directa de una persona formada.

    Esta obligación puede afectar a:

    • Personal de almacén.
    • Preparadores de pedidos.
    • Embaladores.
    • Personal de expediciones.
    • Responsables de compras y ventas.
    • Atención al cliente.
    • Personal que acepta devoluciones.
    • Operadores de carga y descarga.
    • Planificadores de transporte.
    • Personal administrativo que prepara documentación.
    • Responsables de calidad, prevención y logística.
    • Personal de empresas de mensajería y paquetería.


    La formación del apartado 1.3 no es el certificado ADR del conductor. Es una formación funcional, específica y adaptada al trabajo real de cada persona.


    Debe comprender:

    Sensibilización general

    Conocimiento de los principios generales que regulan el transporte de mercancías peligrosas.

    Formación específica según el puesto

    El contenido debe adaptarse exactamente a las funciones desempeñadas: identificación, aceptación, embalaje, etiquetado, almacenamiento temporal, documentación, carga, descarga o gestión de incidencias.

    Formación en seguridad

    Debe abordar los riesgos, la manipulación segura, la actuación ante daños, fugas, calentamiento, incendio o cualquier otra emergencia.

    Reciclaje periódico y registro

    La formación debe actualizarse periódicamente para incorporar los cambios normativos. Además, la empresa debe conservar los registros de la formación recibida y ponerlos a disposición del trabajador o de la autoridad competente cuando sean solicitados.


    ¿Y si la empresa de paquetería afirma que no transporta mercancías peligrosas?

    Colocar en las condiciones generales la frase «no admitimos mercancías peligrosas» no garantiza que estas no entren en la red.

    En paquetería pueden aparecer baterías dentro de:

    • Herramientas eléctricas.
    • Teléfonos y ordenadores.
    • Power banks.
    • Patinetes y bicicletas eléctricas.
    • Equipos médicos.
    • Juguetes.
    • Dispositivos electrónicos.
    • Devoluciones de comercio electrónico.
    • Equipos dañados o reparados.


    Cuando el personal clasifica, acepta, embala, etiqueta, carga, expide o gestiona baterías sometidas al ADR, la formación deja de ser una recomendación preventiva y pasa a formar parte de las obligaciones aplicables a su actividad.

    Cuando un envío cumple íntegramente la disposición especial 188, no queda sometido a las demás disposiciones del ADR. Sin embargo, esto no elimina el riesgo físico de la batería ni la necesidad empresarial de saber:

    • Reconocer la marca de batería.
    • Diferenciarla de la etiqueta 9A.
    • Detectar paquetes dañados.
    • Identificar envíos no declarados.
    • Rechazar embalajes inseguros.
    • Segregar una batería con signos de deterioro.
    • Activar correctamente el protocolo de emergencia.


    Por tanto, incluso una empresa de paquetería que no admita mercancías peligrosas declaradas debería formar y sensibilizar a su personal para evitar que una batería mal embalada, dañada o incorrectamente declarada avance por toda la cadena logística.

    No transportar mercancías peligrosas también exige saber identificarlas.


    Formación sobre baterías y paquetería en Alicante

    En CONADR ayudamos a empresas de transporte, logística, paquetería, distribución, comercio electrónico, almacenamiento y mantenimiento a gestionar correctamente los riesgos relacionados con las baterías.

    Desarrollamos:

    • Formación ADR 1.3 adaptada al puesto de trabajo.
    • Cursos específicos sobre transporte de baterías de litio.
    • Formación para empresas de paquetería y mensajería.
    • Identificación de etiquetas, marcas y números ONU.
    • Procedimientos de aceptación y rechazo de paquetes.
    • Protocolos para devoluciones y baterías dañadas.
    • Revisión de embalajes, etiquetado y documentación.
    • Formación preventiva para almacenes y centros logísticos.
    • Cursos presenciales y online mediante ConADR Academy.


    Prestamos servicio especialmente en Alicante, Elche, Murcia, Valencia, Albacete y en el resto de España mediante formación In-company, online y asesoramiento especializado.

    Una formación práctica permite que cada trabajador sepa qué está manipulando, qué debe comprobar y cómo actuar antes de que una pequeña batería se convierta en una gran incidencia.


    CONADR — Transporte, formación y prevención de riesgos en mercancías peligrosas.